Veranos al sol

Comenzaba el verano en Navalperal  a un ritmo diferente del que lo hacía en el resto del mundo. Allí el verano llegaba más tarde, y sólo duraba las horas de sol. Por la noche desaparecía el abrasador calor, dando paso a un maravilloso cielo estrellado, a una brisa que nos obligaba a abrigarnos y tener que dormir con una manta en la cama.

Cuando llegábamos, mi abuelo, ya había comenzado la siega del heno en los prados, el cual se dejaba secar varios días al sol, para a los pocos días, recogerlo en los ameales. Además, a finales del mes de julio, también comenzaba la siega del centeno y la cebada.

A nosotros nos encantaba acompañar a mi abuelo a la era, porque entre otras cosas, a la vuelta podíamos volver montados en Frade y Canario, los dos burros de pelo corto, que siempre le acompañaban, y que con paso lento cruzaban el pueblo, varias veces al día.

En la era pasábamos varios días, nosotros nos sentados tras mi abuelo en el trillo, a veces nos dejaba a nosotros al mando, pero los animales eran listos y se salían de la parva, porque sabían que detrás, en el trillo, no iba alguien con autoridad.

Uno de los mejores momentos, tanto cuando se recogía el heno, como cuando se trillaba, era cuando llegaba mi abuela, con su pañuelo a la cabeza, un gran mandilón y dos cestos de comida llenos de cazuelitas. Recuerdo que esos días comíamos cocido bajo la sombra del roble de la era o del sauce del prado. Sobre todo me acuerdo de los garbanzos, la carne, el chorizo, el relleno y la panceta con pan.

Ahora, ya no se trilla en la era ni se recoge el heno de los prados de la misma manera, la gente se ha hecho mayor y las horcas, trillos y rastrillos han dado paso a modernas empacadoras que facilitan el trabajo, eso sí, el cocido se sigue comiendo bajo la sombra de los mismos árboles.

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4 respuestas a Veranos al sol

  1. Blanca dijo:

    Vaya, yo no había leído este post y me has llevado a la era y a recordar a mi familia. Vas a tener que venir a comer un cocido en el puchero que me han regalado.
    Precioso. Besito!

  2. muy bonito, tengo recuerdos muy parecidos a los tuyos, me acuerdo mucho de la imagen de la era en agosto y las mieses como un mar de oro
    saludos

  3. Tabardin dijo:

    A mi tambien me ha traido recuerdos de mi infancia, sólo cambia el nombre de los burros, el de mi abuelo se llamaba El Corneta y las mulas El Voluntario y la Roja.
    Son de los recuerdos más felices que tengo, el pueblo también es de Ávila y se llama Narrillos del Álamo

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